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Consejos prácticos de posicionamiento en las transferencias

La transferencia es la movilización, el traslado, de una persona de un espacio físico a otro, como por ejemplo el paso de una silla a otra, a un sillón o a la cama.
Existen muchas técnicas de transferencia que, en función del estado funcional de la persona, así como del apoyo que ofrezca el cuidador principal, se realizará una u otra. Algunas también pueden requerir el uso de productos de apoyo como una tabla de transferencias, un disco giratorio o el uso de grúas.
En el momento de realizar una transferencia, tanto si la persona es autónoma para hacerlo como si necesita la ayuda de otra persona, intervienen diferentes factores que pueden facilitarla o no. Es necesario tener en cuenta el entorno físico, las alturas de los lugares donde se suele sentar, las profundidades de los asientos, los apoyos como barandillas o reposabrazos, así como consideraciones a nivel corporal, tanto de la persona como del cuidador.
En este artículo queremos recoger algunos consejos prácticos de posicionamiento para favorecer que la persona, ya sea afectada de ELA o tenga alguna enfermedad o limitación que no le permita realizar las transferencias, siga participando en ellas y/o garantizar la seguridad tanto de la persona afectada como de la cuidadora.


• Posicionamiento de los pies y ángulo de las rodillas: Los pies deben estar bien apoyados en el suelo, con un calzado adecuado, situados ligeramente por detrás del punto de gravedad (un poco retrasados respecto a las rodillas) y separados a la anchura de las caderas para aumentar la base de sustentación durante el movimiento.

Si, por el contrario, los pies están colocados muy hacia delante, como se ve en la imagen, debemos hacer mucha fuerza abdominal para levantarnos. Os animamos a probarlo.

En esta imagen se muestra de forma exagerada, pero cuando estamos sentados en lugares que tienen mayor profundidad de asiento, como los sillones, el ángulo de las rodillas suele ser más abierto que cuando estamos en una silla. Para resolverlo, tendremos que adelantar el glúteo, tal y como explicamos en el siguiente punto.


• Adelantar o retrasar el glúteo cuando estamos sentados: Cuando estamos sentados, lo que hace que no podamos adelantar o retrasar el glúteo son los isquiones (huesos situados debajo del glúteo). Una manera de facilitar esta maniobra es lateralizando el cuerpo hacia un lado, permitiendo levantar un glúteo y avanzar la pierna; a continuación, hacemos lo mismo con el otro hemicuerpo. Este movimiento de lado a lado nos permite tanto avanzar como retroceder. Por lo tanto, cuando estamos sentados en un espacio físico profundo, intentaremos que el glúteo se sitúe hacia el borde del asiento; así, el ángulo de las rodillas y el posicionamiento de los pies será más adecuado para facilitar el levantarnos.


• Por último, y lo más importante, flexionar el tronco hacia delante: Si nos fijamos en el movimiento normal cuando nos levantamos de cualquier silla, no lo hacemos con el cuerpo recto; el tronco se flexiona hacia delante para generar el impulso suficiente y acabar de ponernos de pie. Este punto es relevante cuando el cuidador principal debe dar un punto de apoyo durante la transferencia. Muchas veces, simplemente acompañando a la persona afectada hacia esta dirección, esta puede participar más.

Departament de Teràpia Ocupacional de la Fundació Catalana d’ELA Miquel Valls

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