Psicologia

Recuperar la agencia en la ELA: vivir con dignidad y sentido

Convivir con una enfermedad como la ELA implica muchos cambios físicos, pero también un profundo proceso a nivel emocional y vital. Entendemos que el acompañamiento no se limita a “gestionar síntomas”, sino a ayudar a la persona y a su familia a encontrar maneras de seguir viviendo con sentido, a pesar de la enfermedad. Aunque el cuerpo pierda capacidades, existe un espacio de libertad que se mantiene: la forma en que cada persona entiende lo que le ocurre, toma decisiones y construye su propio relato de vida.

Cuando hablamos de “agencia” nos referimos precisamente a eso: a la capacidad de seguir teniendo voz en aquello que nos afecta. Una parte importante del trabajo que realizamos desde la psicología consiste en diferenciar aquello que es consecuencia directa de la enfermedad física de aquello que está relacionado con el estado de ánimo.

Recuperar la agencia significa, por ejemplo, poder decidir cómo se quiere comunicar con el entorno, qué se desea seguir compartiendo y qué no; querer participar en las conversaciones sobre los propios cuidados; expresar preferencias sobre el día a día; elegir actividades que, con las adaptaciones necesarias, sigan aportando identidad y sentido. También significa poder decir “sí” y “no” a lo largo del proceso. Cuando la persona se siente parte activa de las decisiones, disminuye la sensación de ser únicamente “una carga” y se refuerzan la dignidad y la autoestima.

Otro aspecto clave es cómo miramos hacia el futuro. El miedo a perder todavía más capacidades puede ocupar mucho espacio y llevar la mente constantemente al peor escenario posible. Desde la psicología proponemos desplazar parte de la atención hacia aquello que todavía es posible: objetivos pequeños, pero significativos, que aporten estructura al día a día. Para algunas personas será poder hablar con un ser querido, decidir algún aspecto de su atención, disfrutar de un momento de conexión con la naturaleza, escuchar música o preparar algún tipo de legado. Estos “logros cotidianos” no cambian el diagnóstico, pero sí la manera de vivirlo.

Aceptar que hay cosas que no se pueden controlar no implica resignarse ni “rendirse”, sino invertir la energía en aquello que todavía depende, al menos en parte, de nosotros: cómo nos relacionamos, cómo pedimos y aceptamos ayuda, cómo mantenemos vivos nuestros valores (el cuidado, el humor, la creatividad, el amor por la familia, la curiosidad…). En lugar de luchar constantemente contra cada pensamiento o emoción desagradable, se trata de aprender a convivir con ellos sin que lo ocupen todo, dejando espacio también para momentos de calma y de conexión con lo que realmente importa.

Todo ello resulta mucho más fácil cuando no se vive en soledad. La red social, la familia, las amistades y las personas cuidadoras constituyen un pilar esencial del bienestar emocional. Sin embargo, a menudo tanto quien tiene ELA como su entorno comparten un mismo temor: “no quiero preocupar al otro”. Este silencio bienintencionado puede acabar generando más distancia. Abrir espacios para hablar del miedo, del cansancio, de la tristeza y también de las pequeñas alegrías compartidas ayuda a fortalecer el vínculo y a repartir mejor el peso de la situación.

Pedir y aceptar ayuda no es un signo de debilidad ni un acto de egoísmo; es una decisión valiente que permite a los demás cuidar y expresar su afecto. Cuando la persona con ELA puede sentir que, a pesar de necesitar apoyo, sigue teniendo voz y criterio en las decisiones importantes, la familia también se siente más tranquila: sabe qué es importante para ella y puede ajustar mejor la manera de acompañarla.

Desde el Departamento de Psicología de la Fundació Catalana d’ELA Miquel Valls (adherido al Programa para la Atención Integral a Personas con Enfermedades Avanzadas de la Fundación “la Caixa”), trabajamos precisamente para ello: para ayudar a poner palabras a aquello que cuesta expresar, identificar los recursos personales y familiares que ya existen y encontrar formas concretas de mantener la agencia, la dignidad y el sentido a lo largo de todo el proceso. No podemos cambiar el curso de la enfermedad, pero sí podemos caminar al lado de cada persona para que, hasta el final, siga reconociéndose como protagonista de su propia historia.

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Jornada sobre ELA organizada por la Unidad Multidisciplinar del Hospital del Mar

El próximo viernes 3 de octubre de 2025, la Unidad Multidisciplinar del Hospital del Mar, en colaboración con la Fundación Catalana de ELA Miquel Valls, organiza una jornada dirigida a personas afectadas de Esclerosis Lateral Amiotrófica (ELA), familiares y cuidadores.

El encuentro, que tendrá lugar a partir de las 10h en la Sala Charles Darwin del PRBB (Parque de Investigación Biomédica de Barcelona), incluirá diferentes ponencias de los profesionales de esta Unidad sobre ensayos clínicos, investigación traslacional, situación de la Ley ELA, estrategias psicológicas y de comunicación, apoyo nutricional y atención en fases avanzadas de la enfermedad.

El objetivo es ofrecer un espacio de información, actualización y apoyo para las personas que conviven con la enfermedad y su entorno.

Para participar presencialment hace falta inscribirse en la Jornada enviando un correo electrónico a jornadaelamar@gmail.com.

Sino puedes asistir, tienes la posibilidad de seguir la Jornada en directo a través de este enlace: https://bit.ly/JornadaELA_HMar25

Podéis descargar el programa aquí.

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Recomendaciones culturales para el verano: una invitación a cuidarnos si vivimos con ELA

El verano es el momento idóneo para desacelerar el ritmo frenético que llevamos durante el año, así como para encontrar espacios de desconexión y bienestar con las personas importantes para nosotros. Durante estos días largos, no solo podéis encontrar espacios para vuestras aficiones, sino que también puede ser una oportunidad para conectar con lo que estáis viviendo con la ELA y con vuestras emociones.

Desde el departamento de psicología de la Fundació Catalana d’ELA Miquel Valls (adherido al Programa para la Atención integral a personas con enfermedades avanzadas de la Fundación «La Caixa») os proponemos algunas recomendaciones literarias y de televisión pensadas para acompañaros en momentos clave del camino con la enfermedad.

Diagnóstico: ¿Qué es la ELA?

Los momentos de incertidumbre previos y la confirmación del diagnóstico de ELA a menudo suponen un terremoto vital que obliga a detenerse y a repensar muchas cosas. Sin embargo, este momento también puede ser una oportunidad para construir nuevas bases en las relaciones personales y en la propia visión de la vida.

  • Mariposas bajo la piel (Susan Spencer-Wendel y Bret Witter) Cuando Susan supo que padecía ELA, su vida cambió. Decidió que viviría cada momento al máximo, disfrutaría plenamente de sus seres queridos, viajaría a los lugares soñados y aprendería a sonreír por los momentos vividos.
  • Para vivir y amar: Una campaña singular (For Love and Life: No Ordinary Campaign, documental) Documental sobre la organización I AM ALS, que muestra cómo la comunidad se organiza para generar cambio y concienciación sobre la ELA, inspirando a luchar por el cambio en la investigación y el apoyo a las personas afectadas.

Vivencias de la enfermedad

Tras el impacto inicial del diagnóstico, llega un proceso en el que es fundamental reconectar con aquello que da sentido a la vida: la familia, los amigos, el legado personal y la propia meta vital. Aceptar la realidad, en lugar de luchar constantemente contra aquello que no podemos cambiar, permite conservar energías para disfrutar de los momentos valiosos y de las personas que más importan.

  • Martes con mi viejo profesor (Mitch Albom) Un libro de memorias que narra los encuentros semanales del autor con su antiguo profesor, Morrie Schwartz, quien, mientras convive con la ELA, comparte lecciones sobre el amor, la familia, la amistad y el sentido de la vida.
  • El hombre en busca de sentido (Viktor Frankl) Una obra clásica en la que el psiquiatra relata su experiencia en los campos de concentración y reflexiona sobre la capacidad humana de encontrar sentido a la vida incluso en las circunstancias más adversas, inspirando a trascender el sufrimiento mediante la meta vital.
  • Las gratitudes (Delphine de Vigan) Una novela sobre la importancia de expresar agradecimiento y valorar las pequeñas cosas. A través de la historia de una mujer mayor que pierde la capacidad de hablar, el libro reflexiona sobre la gratitud, la memoria y la presencia en los últimos momentos de vida.
  • Una vida valiosa (Manuela O’Connell) Este libro está inspirado en la terapia psicológica de aceptación y compromiso (ACT) y propone un recorrido de autodescubrimiento y aceptación para vivir plenamente, incluso ante la adversidad. Incluye prácticas y reflexiones para encontrar valor y sentido en el día a día.
  • La teoría del todo (película) Película biográfica sobre el físico Stephen Hawking, diagnosticado con ELA a los 21 años. Retrata su lucha, la relación con su familia y la búsqueda de sentido y realización personal a pesar de la enfermedad.

Duelo: transformación del vínculo

El duelo es una respuesta natural, humana y universal a la pérdida, presente en todas las culturas y con diferentes formas de expresión. Su función es ayudar a elaborar el impacto de la pérdida y facilitar la adaptación a la nueva realidad. No hay una única manera de vivir el duelo, ni una correcta. En una enfermedad como la ELA, el duelo a menudo comienza de manera anticipada, con las pequeñas pérdidas que se van produciendo a lo largo del proceso.

  • Sobre el duelo y el dolor (Elisabeth Kübler-Ross) Libro en el que la reconocida psiquiatra aplica el modelo de las cinco etapas del duelo –negación, ira, negociación, depresión y aceptación– para ayudar a comprender y transitar el dolor de la pérdida, combinando teoría, experiencias y herramientas prácticas.
  • El amigo (Sigrid Nunez) Novela sobre una mujer que, tras la muerte inesperada de su mejor amigo, afronta el dolor de la pérdida y la responsabilidad de cuidar del perro que él ha dejado atrás. Una historia sobre la amistad, el duelo y la búsqueda de sentido.
  • El mensaje de las lágrimas (Alba Payàs) Un libro que ofrece reflexiones y herramientas para hablar de la muerte y el duelo de manera más natural, con testimonios reales que muestran diferentes maneras de vivir este proceso.

Recomendaciones para los más pequeños:

  • Mamá está enferma (Eva Vallespí) Cuento que explica en primera persona cómo una niña, Eva, vive la enfermedad de su madre desde el principio, ayudando a entender y expresar las emociones de los más pequeños ante el diagnóstico.
  • El vacío (Anna Llenas) Libro ilustrado que habla de la sensación de vacío tras una pérdida y de cómo podemos empezar a llenarlo. Una obra que habla de la resiliencia, la capacidad de sobreponerse a la adversidad y encontrarle un sentido.

El verano nos invita a tomarnos el tiempo necesario para reflexionar, desconectar y encontrar paz en medio de los desafíos. Estas historias pueden ser un puente hacia una comprensión más profunda de uno mismo y de los demás, ofreciendo espacios de calma y contemplación durante estos meses. Y recordad también que la cultura puede ser un buen refugio, así que no dudéis en explorar otros géneros e historias que no estén relacionadas con la enfermedad.

Departamento de Psicología de la Fundació Catalana d’ELA Miquel Vallsana d’ELA Miquel Valls

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La herramienta de decisiones compartidas en la ELA

Des del departament de psicologia de la Fundació Catalana d’ELA Miquel Valls (adherit al Programa per l’Atenció integral a persones amb malalties avançades de la Fundació «La Caixa») us volíem explicar una eina que alguns de vosaltres coneixereu, potser d’altres no; creiem però que és important saber de la seva existència per tal de poder-ne fer ús si en algun moment es considera oportú de fer-ho. És l’eina de Decisions Compartides en l’ELA, i us adjuntem l’enllaç per poder accedir-hi més fàcilment: https://decisionscompartides.gencat.Desde el departamento de psicología de la Fundación Catalana de ELA Miquel Valls (adherido al Programa para la Atención integral a personas con enfermedades avanzadas de la Fundación «La Caixa») queríamos explicarnos una herramienta que algunos de vosotros conoceréis, quizás de otros no; creemos que es importante saber de su existencia para poder hacer uso de ella si en algún momento se considera oportuno hacerlo. Es la herramienta de Decisiones Compartidas en la ELA, y adjuntamos el enlace para poder acceder más fácilmente: https://decisionscompartides.gencat.cat/ca/decidir-sobre/ela/index.html

Esta herramienta se trabajó con el Departament de Salut, los departamentos de psicología, trabajo social y terapia ocupacional de la Fundación, las unidades hospitalarias especializadas con la enfermedad, así como también grupos focales de pacientes y cuidadores.

El objetivo es que la persona afectada adquiera un papel proactivo en el que pueda responsabilizarse de su proceso de salud y toma de decisiones, pero también pudiendo consultarlo aquellos familiares que quieran conocer más en profundidad algunos aspectos de la enfermedad. Es una herramienta que aporta información contrastada y fiable de la enfermedad y de las medidas, que sea una alternativa a la búsqueda a través de internet y que a su vez invite a la reflexión, ya que creemos que es algo fundamental cuando se trata de algo importante para cada uno.

 Unos consejos que queríamos daros a conocer a la hora de cómo utilizar la herramienta:

– Es una herramienta complementaria que permite clarificar conceptos. No está pensada para utilizarla como herramienta por sí sola, siempre deberá ir acompañada de la información y asesoramiento por parte de los profesionales de referencia que acompañan a lo largo del proceso.

– La herramienta está confeccionada a través de diferentes píldoras que permiten entrar en unos apartados y no en otros. La información no debe recibirse de repente ni en un momento en que uno no la necesita tener. Como en cualquier ámbito es muy importante respetar el ritmo de cada uno.

– Existen tablas comparativas de medidas invasivas, con la posibilidad de ser impresas, que permite contrastar las diferentes opciones y hacer anotaciones.

– Un apartado interactivo de reflexión que permite guardar las opciones e ir evaluando a lo largo del tiempo, porque entendemos que las decisiones personales pueden verse modificadas con el paso del tiempo.

En qué momentos recomendamos utilizarla:

– Estoy en un momento inicial después del diagnóstico y siento la necesidad de realizar búsqueda de información.

– Me han surgido dudas o he experimentado algún cambio de lo que necesito tener más información.

– Cuando los profesionales me han hablado sobre algún tratamiento o medida invasiva y aparte de la información que me han dado, quiero terminar de entenderla, complementándola con esta herramienta.

– Siento que estoy en un momento en que quiero pensar en mis voluntades y que por tanto quiero profundizar en la información, al conocer las diferentes alternativas y reflexionar sobre ellas antes de redactar el Documento de Voluntades Anticipadas.

A considerar que esta herramienta debería ser una fuente que aporte tranquilidad, que clarifique cuestiones y dudas, en ningún caso debería ser algo que añadiera especial ansiedad al proceso, que sabemos que de por sí ya no es fácil. Debería permitir una reflexión en casa de forma pausada, ya que se trata de un entorno de confianza, permitiendo clarificar la información médica y valorándola; teniendo en cuenta los criterios y valores personales. Sería idóneo además que toda esta reflexión pudiera ir acompañada de comunicación con el entorno familiar cercano o profesionales con los que uno está vinculado para seguir profundizando y transmitir las decisiones tomadas hasta el momento.

Es una herramienta que está en constante cambio, cualquier aportación será buena y la podéis dar a conocer respondiendo a un pequeño cuestionario que ayudará a mejorar, ya que en definitiva la visión de cada uno suma: https://forms.office.com/e /jLkyzitt43

Para cualquier duda puede consultar a los profesionales de referencia de la Fundación Catalana de ELA Miquel Valls y os daremos la información más detallada sobre este y cualquier otro tema en relación a la enfermedad.

Departamento de Psicología (Programa para la Atención integral a personas con enfermedades avanzadas de la Fundación «La Caixa»)

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Cómo afectan los factores psicosociales en una enfermedad como la ELA

Cuando pensamos en factores psicosociales nos referimos a aquellos factores que están formados por características sociales, como la influencia de grupos familiares o laborales, culturales y psicológicos como las actitudes, creencias y factores de la personalidad. Se conoce que estos factores pueden influir en el afrontamiento psicológico de las enfermedades crónicas, y la ELA es una de ellas.

Factores psicosociales hay muchos, centraremos en hablar sobre algunos de ellos, como son: la capacidad de resiliencia, las estrategias de afrontamiento y el apoyo social y familiar.

En primer lugar, por resiliencia, entendemos la capacidad que tienen las personas para afrontar, sobreponerse y ser fortalecido o transformado por experiencias de adversidad. Si nos ponemos a reflexionar, seguro que podemos pensar en personas que, ante situaciones complejas, han podido sostenerlas y superarlas con mayor facilidad que otras; aquí entenderíamos que algunas personas tienen mayor capacidad de resiliencia que otras. Creemos que ésta es una capacidad que se puede trabajar.

La resiliencia tiene efectos positivos en la salud física, psicológica, a nivel espiritual, social y cognitivo. También podemos ver cómo las personas resilientes tienen menos niveles de depresión y mayor calidad de vida.

Por otra parte, las estrategias de afrontamiento son los esfuerzos cognitivos y conductuales por dirigir demandas específicas externas y/o internas que son valoradas como sobrecarga o exceden los recursos de la persona. Debemos recordar que cada uno tiene sus propias estrategias de afrontamiento que le han sido útiles en situaciones complejas del pasado. Por ejemplo, aquellas personas que el sentido del humor les ha sido útil (siempre y cuando no se utilice para enmascarar situaciones dolorosas) pueden utilizarlo para minimizar el grado de malestar que están sintiendo en una situación determinada. Otro estilo de afrontamiento sería aquél en el que nos centramos en la emoción o el problema que tenemos delante, entendiendo que lo que estamos viviendo nos genera malestar y nos permitimos expresar esta tristeza o rabia entendiendo que es adaptativa a la experiencia de ese momento.

Por apoyo social se entiende el grado en el que las necesidades sociales básicas de las personas están satisfechas a través de la interacción con los demás. El hecho de tener una buena red social ayuda a compartir y aliviar el malestar emocional. Entendiendo que somos seres sociales, necesitamos de los demás, el sentirnos integrados, apoyados y comprendidos, nos permite hacer frente a las adversidades mejor que de manera aislada.

Este apoyo está visto que desempeña un papel muy importante en el proceso de adaptación a las enfermedades crónicas, ya que puede prevenir la aparición de respuestas asociadas al estrés psicológico, a la poca adherencia al tratamiento y al aislamiento social.

La influencia de estos factores nos puede impactar de forma positiva en la forma en que iremos afrontando la enfermedad, manteniendo la percepción de control, favoreciendo el proceso de adaptación y disminuyendo situaciones de indefensión. Siempre y cuando estas estrategias sean auténticas y tengan que ver con los recursos personales de cada uno.

Estos factores psicosociales serán muy variables, ya que dependen de varios componentes, como el tipo de enfermedad, las características de la persona, sus circunstancias y su entorno social, entre otros. Generalmente observamos que las personas más optimistas favorecen la adopción de estrategias de afrontamiento más eficaces.

Nuestro objetivo desde el equipo de psicología de la Fundación Catalana de ELA Miquel Valls es poder acompañar a identificar y reforzar los recursos personales que tiene cada uno para hacer frente al proceso de enfermedad.

Equipo de psicología de la Fundación Catalana de ELA Miquel Valls (adherido al Programa para la Atención integral a personas con enfermedades avanzadas de la Fundación «La Caixa»)

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La percepción de la soledad al tener una enfermedad como la ELA

En medio de un mundo lleno de ruidos podemos sentir la necesidad de evadirnos, de estar solos, de desconectar de forma deseada. La dificultad ocurre cuando esta percepción de soledad se extiende en el tiempo, es más intensa de lo que podemos tolerar y, por tanto, ya no es querida, entonces es cuando duele.

¿No os ha pasado en alguna ocasión de sentiros solos a pesar de estar acompañados en aquellos momentos?

Sufrir una enfermedad como es la ELA hace que no sólo percibamos unos ruidos en el exterior, sino que estos ruidos pueden resonar dentro de la persona; por ejemplo ante el sentimiento de incomprensión de lo que estoy viviendo, sentir que en esa franja de edad el entorno se encuentra en un momento vital diferente al personal, reacciones de los demás que no pueden sostener el dolor propio, entre otras situaciones. Este mismo hecho podría explicar, algo que puede ser habitual, la distancia percibida entre el cuidador y la persona afectada por la enfermedad; en lo que a pesar de pasar muchas horas juntos, hayan podido experimentar en algún momento una percepción de soledad en su condición en el rol con el que se encuentran. Las vivencias y funciones asociadas a una enfermedad avanzada pueden generar situaciones de conflicto y frustración tanto en el enfermo como en la familia, pudiendo comprometer el equilibrio emocional en casa. Vendría a ser, como esa sensación que nadie puede llegar a comprender y entender exactamente por lo que estoy pasando.

Unos pensamientos, que aparecen y se perciben en un cuerpo separado de los demás, dentro de unas mentes únicas. Una percepción del paso del tiempo que puede hacerse eterna. Unas palabras que pueden fallarnos a la hora de comunicarnos con los demás. En definitiva, que la experiencia personal y en concreto si la encontramos en un contexto de una enfermedad avanzada, puede invadir a toda la persona que la padece, afectando a las áreas: física, psicológica, social, espiritual y existencial.

Es paradójico que todas estas sensaciones descritas, aparezcan justo en unos momentos en los que más necesitamos de los demás, del entorno y de sentir que contamos con una mano presente que pueda sostenernos. Es en las situaciones de percepción de amenaza cuando se activa el sistema de apego (conocido como apego), uno de los principios básicos es que todos los seres humanos nacemos con la capacidad de buscar proximidad, seguridad, ayuda que permita regular las emociones en tiempo de necesidad.

La experiencia de soledad nos conecta de lleno con nuestra vulnerabilidad y fragilidad y puede ser una importante fuente generadora de malestar emocional. De esta negatividad, cabe resaltar la oportunidad que nos da esta vivencia de explorar en un terreno que favorezca el autodescubrimiento y el crecimiento personal; recordándonos que la compañía más persistente es la que existe con uno mismo.

La soledad no es un estado permanente, es un paso que puede conducirnos a comprendernos no sólo a nosotros mismos sino también al mundo que nos rodea y que pueda favorecer la comunicación de las vivencias personales, la escucha del otro y que facilite un acercamiento de la distancia percibida. Por tanto, sería importante pensar el discurso y encontrar un buen momento para dar a conocer al otro cuál es la vivencia en estos momentos de mi situación, para facilitar el grado de comprensión. Comprensión que pueda recortar distancias, y por tanto, acercarme a un amigo, a la pareja, a un hijo, cuidador profesional, etc.

Es evidente que algunos vínculos pierden fuerza, pero otros se fortalecen, incluso en los momentos difíciles. Hay que reflexionar también, en la red de apoyo, a veces percibida como ausente, focalizando la atención en la existencia de: las personas queridas (familiares o no), de aquellos que aún estando lejos las percibimos cerca y emocionalmente disponibles, nuevas personas que pueden haber aparecido con fuerza, aquéllos con los que se puede contar en los momentos difíciles, profesionales de referencia que me acompañan y me apoyan, etc. En definitiva, tomar conciencia de todas aquellas personas que suman y conectar con lo que nos aportan aunque en ese momento no estén presentes. Conectar con esta sensación puede hacer que en un momento aunque no esté, note los efectos que genera esa persona en uno y nos genere un mayor bienestar emocional.

El departamento de psicología de la Fundació Catalana d’ELA Miquel Valls (miembros del Programa para la Atención integral a personas con enfermedades avanzadas de la Fundación «La Caixa») nos sumamos para aportar nuestro granito de arena en unos momentos que decíamos hay más necesidad de sentir el cariño y la proximidad de nuestro entorno.

Departamento de Psicología

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¿Cómo afecta la ELA al sueño? La importancia de los hábitos y la higiene del sueño por una mejor calidad de vida»

Desde el departamento de psicología de la Fundación Catalana de ELA Miquel queremos invitaros a leer este artículo en el que queremos resaltar la importancia de los hábitos y la higiene del sueño para afrontar y convivir con la enfermedad. Sabemos que la ELA afecta a las personas de forma física y psicológica y, queremos dar visibilidad proporcionando herramientas para mejorar la calidad del sueño, que pueda ayudar a mejorar la calidad de vida.

El sueño es un componente esencial para el bienestar físico y mental de todos nosotros y esa importancia aumenta cuando hablamos de afrontar situaciones complicadas. ¿Cómo afecta la ELA al sueño? Las problemáticas asociadas a la enfermedad pueden generar alteraciones en esta necesidad de descanso tanto para familiares como para afectados.

Por lo que se refiere a las personas afectadas, sabemos que la enfermedad genera malestares físicos (como por ejemplo: dificultades respiratorias, dolores musculares, fasciculaciones, dificultades para cambiar de postura, etc.) que pueden impactar negativamente en la calidad del sueño. También pueden afectar a los factores psicológicos presentes en el transcurso de la enfermedad relacionados con la vivencia de la enfermedad y con las relaciones interpersonales (por ejemplo: preocupaciones, querer minimizar las demandas al cuidador, ansiedad, miedo, etc). En cuanto a los familiares podemos encontrar similares afectaciones, ya que pueden experimentar problemas físicos derivados de patologías previas que se pueden agravar con la sobrecarga y el cansancio, así como problemas emocionales que pueden tener que ver también con la vivencia de la enfermedad, aumento de responsabilidades y el cambio de roles. Todas estas cuestiones pueden afectar al descanso y generar un desgaste físico y mental, que como decíamos, afecte a la calidad de vida de las personas que lo sufren.

A continuación, os queremos introducir una serie de pautas para mejorar los hábitos del sueño:

– Mantener un ritmo regular: establecer horarios regulares para acostarse y despertarse puede ayudar a regular el reloj biológico y facilitar el descanso.

– Crear un ambiente que facilite el descanso: asegurarse de que el entorno sea cómodo y relajante. Habrá que prestar atención a las necesidades específicas que genera la enfermedad, como es el hecho de utilizar productos de apoyo que ayuden a disminuir las incomodidades físicas asociadas a la enfermedad. Será importante también detectar dificultades asociadas a la enfermedad e informarlas en el hospital de referencia para realizar un correcto seguimiento. Pasar la noche en un entorno diferente al que pasamos el resto del día también puede ser un facilitador.

– Readaptación a los cambios: es necesario considerar que estos nuevos productos de apoyo o médicos que nos recomienden pueden necesitar un período de adaptación. Por ejemplo, poner una cama articulada por las necesidades presentes, puede necesitar un período de ajuste y de luto al hecho de dejar de compartir la cama de matrimonio, si lo hacíamos.

– Evitar estímulos antes de acostarse: limitar la exposición a pantallas electrónicas y actividades estimulantes, al menos 30 minutos antes de acostarse.

– Establecer rutinas relajantes: incorporar rutinas relajantes puede ayudar a dar señales al cuerpo que es hora de acostarse. Pueden ser actividades como leer o escuchar música tranquila. Implementar esta rutina ayudará a desconectar del día y facilitar el descanso. Hacer uso de técnicas de relajación y visualización que ayuden al control de los pensamientos intrusivos en determinados momentos para reducir el malestar.

– Cuidar la hidratación y la alimentación: evitar ingerir grandes cantidades de líquido y comer antes de acostarse, para evitar tener que despertarse durante la noche para ir al baño. También será importante cuidar la alimentación, que sea lo más ligera posible, así favoreceremos que el descanso sea más tranquilo.

– Promover el diálogo y la comunicación: será primordial mantener una buena comunicación entre los afectados y los familiares para poder hablar de las preocupaciones y de la vivencia de cada uno, esto ayudará a reforzar el vínculo y conocer las necesidades del otro, para así poder encontrar soluciones conjuntamente.

– Gestión del malestar y la ansiedad: como hemos dicho anteriormente, la enfermedad puede generar una carga emocional significativa, por tanto, será importante detectar esta sintomatología y pedir visita con un profesional de psicología para ayudar a reforzar técnicas de gestión del estrés y abordar preocupaciones que pueden generar ansiedad y, por tanto afectar en el descanso nocturno.

– Valorar junto con el profesional médico medicación en su caso, que pueda ayudar a contribuir si ese insomnio es acusado.

Desde el servicio de psicología de la Fundación Catalana de ELA Miquel Valls Valls (que también es parte del Programa para la Atención integral a personas con enfermedades avanzadas de la Fundación «La Caixa») estamos disponibles para acompañar y apoyar emocional si es una familia afectada por la ELA y detecta que algún factor puede estar influyendo en la higiene del sueño y, sobre todo, en la calidad de vida en general.

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Las emociones durante las fiestas navideñas, cómo gestionarlas cuando la ELA está en casa.

Las fiestas de Navidad son una época en la que nos podemos encontrar y reencontrar con una montaña de emociones diferentes. Es importante saber que todas estas emociones que iremos sintiendo pueden estar más intensificadas debido a la sensibilidad que conllevan estas fechas de encuentros familiares. También sabemos que echaremos de menos a las personas que ya no están con nosotros.

¿Cómo vivimos esta época si estamos sufriendo una ELA o enfermedad de motoneurona? Y los familiares, ¿cómo lo viven?

Hay personas que creen que si uno está enfermo o tienen a un familiar enfermo no deben celebrar estas fechas porque les podrá afectar emocionalmente, pero, por el contrario, estas fechas son una gran oportunidad para cambiar la rutina y generar un ambiente de reconciliación y cariño, disminuyendo las sensaciones de estrés y ansiedad. Es una oportunidad de propiciar sentimientos de bienestar a las personas ya sus familias, dando y recibiendo cariño y sintiéndonos y haciendo sentir a nuestros seres queridos respetados y queridos.

Algunas de las emociones que pueden surgir en estas fechas están relacionadas con sentimientos de soledad y aislamiento, ya que son momentos de reunión y celebración y, pueden aparecer al pensar que no podemos hacer las cosas como antes; añoranza, en recuerdo a las personas que ya no están con nosotros; tristeza, también relacionada con la pérdida de los seres queridos y/o relacionado con la vivencia de la enfermedad pero también alegría por poder compartir con la familia estos momentos de celebración.

Es importante ser consciente de que todas estas emociones pueden ser ambivalentes y aparecer entrelazadas entre sí por las fechas que son y su significado. También según cómo cada persona esté viviendo su proceso de enfermedad, algunas decidirán evitar las festividades y otras optarán por participar en algunas tradiciones haciendo todo lo que puedan.

Estas son algunas de las recomendaciones para aprovechar la época navideña, celebrar y compartir en familia:

  • Quitar tiempo para realizar decoraciones, montar el árbol, el pesebre, las luces o escuchar villancicos, ya que hará que tenga la ocasión de distraer la mente y hará que cambie la dinámica a toda la familia.
  • Vivir la tradición: seguir con las tradiciones que siempre ha tenido en la familia. Hacer las comidas de Navidad, amigo invisible, llenar la casa de olores agradables… Transmitir a la familia que no hay una razón por la que sentirse culpable por querer celebrar la Navidad o disgustarse con aquellos que la quieren celebrar. Son tradiciones que forman parte de la vida y que siempre que se quiera deben poder seguir haciéndose.
  • Unión familiar: es importante que todos participen, tanto en las tradiciones como en el cuidado del enfermo cuando éste no puede realizar actividades por sí mismo y de los niños pequeños, cuando sea el caso. Esto evitará que la época no se convierta sólo en participar en la persona cuidadora, ya que podría acentuar el cansancio, generando más estrés al enfermo ya la familia.
  • No reprimir sentimientos: está bien experimentar tristeza y melancolía por las fechas que son y es bueno poder expresar libremente cada uno la emoción que siente, puesto que, por el contrario, si se evitan o se niegan, podrían comportar consecuencias físicas y emocionales, como problemas psicosomáticos, trastornos del sueño y afectivos.
  • Darse el espacio para irse reajustando y readaptando a la situación actual: deberemos ser conscientes de que habrá tareas que no se podrán realizar como antes, pero es importante poder participar de alguna manera para seguir sintiendonos útiles y partícipes en la celebración de estas fiestas.
  • Ser consciente de estos cambios de rol que se darán entre los miembros del sistema familiar: los familiares tendrán que asumir nuevas tareas que quizás antes no habían hecho y es importante tener espacios para cuidarse y para comunicarse entre vosotros.
  • También puede ser positivo para el entorno familiar realizar una actividad de agradecimiento, perdón y reconciliación.

Desde el servicio de psicología de la Fundación Catalana de ELA Miquel Valls, que es miembro del programa de Atención Integral a Personas con Enfermedades Avanzadas, estamos para poder acompañary dar apoyo emocional en la vivencia de estas fiestas tan señaladas.

Y También queremos aprovechar todo el equipo para desearos unas felices fiestas y una buena entrada de año!

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