Investigació

Identifican un nuevo mecanismo molecular implicado en la neurodegeneración en modelos de ELA y DFT

El 27 de octubre de 2025 se publicó un artículo científico muy interesante y esperanzador a largo plazo. Por este motivo hemos querido traerlo a esta serie de artículos divulgativos que estamos desarrollando con la Fundación Catalana de ELA Miquel Valls. El artículo es obra de Mandi Galdeman como primer autor y de Stefan M. Pulst como último autor, ambos del Departamento de Neurología de la Universidad de Utah. El trabajo lleva por título «La acción dirigida a STAU1 previene la señalización apoptótica de p53 en la neurodegeneración»¹.

Es importante remarcar que este estudio se ha realizado en células y modelos animales. Por este motivo, ayuda a comprender mejor los mecanismos de la enfermedad, pero no constituye un tratamiento disponible para los pacientes².

Antes de entrar en los detalles de la investigación, conviene aclarar algunos conceptos básicos: ¿qué es la apoptosis? ¿Y qué son exactamente STAU1 y p53?

La apoptosis es el proceso mediante el cual una célula lleva a cabo una muerte autoprogramada. Dentro de la célula se activan vías moleculares que provocan su destrucción controlada, generando fragmentos rodeados de membrana que evitan dañar a las células vecinas. Este mecanismo es esencial para eliminar células dañadas o que ya no funcionan correctamente, también en el sistema nervioso³.

En cuanto a p53, es una molécula clave en el funcionamiento celular. En neuronas, su activación puede tener efectos diversos según el contexto y no siempre conduce a la muerte celular⁴. En general, p53 puede frenar la división celular, activar la reparación del ADN o, si el daño es demasiado grande, desencadenar la apoptosis mediante unas proteínas llamadas caspasas⁵. Además, p53 es un importante supresor tumoral porque evita que células disfuncionales o alteradas se dividan de manera descontrolada⁵.

Respecto a STAU1, es una proteína que se une al citoesqueleto y a los ARN mensajeros (ARNm), las moléculas que contienen las instrucciones para fabricar proteínas. Esta unión regula dónde se localizan estos ARNm dentro de la célula y posiblemente qué proteínas se producen⁶. En diversas enfermedades neurodegenerativas se ha observado que los niveles de STAU1 se encuentran anormalmente elevados¹. Entre estas enfermedades se encuentran la Esclerosis Lateral Amiotrófica (ELA) y la Demencia Frontotemporal (DFT) asociadas a la expansión del gen C9orf72, una de las causas genéticas más frecuentes de las formas familiares de estas patologías, aunque esta variante genética no está presente en todos los casos⁷.

Los autores introducen el trabajo que presentamos indicando que la apoptosis asociada a p53 puede contribuir a la progresión de enfermedades neurodegenerativas⁸. En estudios previos, los autores habían mostrado que los niveles de STAU1 se encuentran patológicamente aumentados en múltiples trastornos neurológicos, y que disminuir STAU1 reducía la muerte neuronal y la sintomatología en modelos animales de ELA, DFT y Ataxia Espinocerebelosa tipo 2¹. Sin embargo, no se conocían los mecanismos moleculares implicados.

En este nuevo estudio, los investigadores muestran que la reducción de STAU1 puede disminuir la señalización proapoptótica asociada a p53 y el daño en el ADN en diferentes modelos celulares y animales¹. En otras palabras, niveles elevados de STAU1 podrían contribuir al mal funcionamiento celular, mientras que reducirlos parece proteger a las células en determinadas condiciones experimentales.

Para estudiar este mecanismo, analizaron qué genes estaban activos en células con STAU1 reducida mediante una técnica llamada transcriptómica⁹. Al comparar los resultados con los del control sin reducción de STAU1, observaron que con la reducción de STAU1 se activaban menos genes relacionados con la muerte celular¹.

Posteriormente, en otro experimento expusieron estas células a sustancias que habitualmente provocan apoptosis. Las células con menos STAU1 resultaron ser más resistentes a la muerte celular¹. También comprobaron que reducir STAU1 disminuía el daño en el ADN y la activación de p53 tras los tratamientos con dichas sustancias. Del mismo modo, se observaron resultados similares en fibroblastos humanos (células de la piel) procedentes de pacientes¹.

Para verificar si este efecto también se producía en neuronas, los investigadores generaron neuronas en el laboratorio a partir de células adultas reprogramadas para devolverlas a un estado similar al de las células madre, un modelo que permite estudiar neuronas humanas sin necesidad de obtenerlas directamente del cerebro¹⁰. En estas neuronas, la reducción de STAU1 también disminuía la apoptosis dependiente de p53 y el daño en el ADN¹. Además, se observaron resultados similares al estudiar neuronas del córtex cerebral de ratones modificados genéticamente para producir menos STAU1¹, es decir, obtuvieron resultados similares también en un modelo animal complejo y vivo.

Hasta aquí, el mensaje principal es que reducir STAU1 parece proteger a las neuronas del daño y de la muerte celular en diversos modelos experimentales in vitro e in vivo.

Finalmente, los investigadores analizaron si este efecto también se producía en el contexto de la mutación C9orf72⁷. En fibroblastos de pacientes con esta mutación cultivados en laboratorio, reducir STAU1 disminuyó marcadores asociados a la apoptosis¹. Además, en modelos de ratón con la mutación C9orf72, la reducción de STAU1 se asoció con niveles más bajos de proteínas relacionadas con la muerte celular, resultados en línea con todos los mostrados previamente¹.

Para concluir, los autores señalan que reducir STAU1 puede proteger frente al daño en el ADN y la apoptosis asociada a p53 en diversos modelos de neurodegeneración¹. También mencionan que este conocimiento podría contribuir al desarrollo de nuevas estrategias terapéuticas en el futuro, aunque se necesita mucha más investigación antes de que pueda traducirse en tratamientos aplicables a personas². Asimismo, indican que es necesario estudiar con cautela los posibles efectos a largo plazo de reducir STAU1, ya que la apoptosis es un proceso necesario para eliminar células dañadas y p53 es esencial para prevenir el desarrollo de tumores⁵. Por este motivo, probablemente se seguirá investigando esta línea para determinar si STAU1 puede llegar a ser una diana terapéutica segura y eficaz.

En conclusión, este estudio no describe un nuevo tratamiento para los pacientes con ELA/DFT, pero sí representa un avance importante en la comprensión de los mecanismos biológicos de la enfermedad e identifica un mecanismo que podría ayudar a desarrollar futuras terapias.

Autores

Pol Mengod Soler¹ y Dr. Pol Andrés Benito²

1.Investigador Predoctoral en el grupo de Neurogenética y Enfermedades Neurológicas del Centro de Investigación Biomédica de Bellvitge (IDIBELL).

2.Investigador Principal en el Grupo de Estudio de Cognición y Conducta del Instituto de Investigación Biomédica de Lleida (IRBLleida).

Referencias

  1. Gandelman, M., Paul, S., Figueroa, K.P. et al. Targeting STAU1 prevents p53 apoptotic signalling in neurodegeneration. Cell Death Dis 16, 761 (2025). https://doi.org/10.1038/s41419-025-08067-0
  2. van der Worp, H.B., Howells, D.W., Sena, E.S. et al. Can animal models of disease reliably inform human studies? PLoS Med 7, e1000245 (2010). https://doi.org/10.1371/journal.pmed.1000245
  3. Hollville, E., Romero, S.E. & Deshmukh, M. Apoptotic cell death regulation in neurons. FEBS J 286, 3276–3298 (2019). https://doi.org/10.1111/febs.14970
  4. Tedeschi, A. & Di Giovanni, S. The non-apoptotic role of p53 in neuronal biology: enlightening the dark side of the moon. EMBO Rep 10, 576–583 (2009). https://doi.org/10.1038/embor.2009.89
  5. Hafner, A., Bulyk, M.L., Jambhekar, A. & Lahav, G. The multiple mechanisms that regulate p53 activity and cell fate. Nat Rev Mol Cell Biol 20, 199–210 (2019). https://doi.org/10.1038/s41580-019-0110-x
  6. Héraud-Farlow, J.E. & Kiebler, M.A. The multifunctional Staufen proteins: conserved roles from neurogenesis to synaptic plasticity. Trends Neurosci 37, 470–479 (2014). https://doi.org/10.1016/j.tins.2014.05.009
  7. DeJesus-Hernandez, M., Mackenzie, I.R., Boeve, B.F. et al. Expanded GGGGCC hexanucleotide repeat in noncoding region of C9ORF72 causes chromosome 9p-linked FTD and ALS. Neuron 72, 245–256 (2011). https://doi.org/10.1016/j.neuron.2011.09.011
  8. Lei, L., Sun, S., Zhang, S. et al. P53 protein and diseases in the central nervous system. Front Genet 13, 1051395 (2022). https://doi.org/10.3389/fgene.2022.1051395
  9. Wang, Z., Gerstein, M. & Snyder, M. RNA-Seq: a revolutionary tool for transcriptomics. Nat Rev Genet 10, 57–63 (2009). https://doi.org/10.1038/nrg2484
  10. Shi, Y., Kirwan, P., Smith, J. et al. Human cerebral cortex development from pluripotent stem cells to functional excitatory synapses. Nat Neurosci 15, 477–486 (2012). https://doi.org/10.1038/nn.3041
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Contexto y precisiones sobre las informaciones publicadas en relación a un fármaco contra la ELA

En referencia a las noticias publicadas y emitidas entre el 11 y el 12 de febrero respecto a que un hospital de Badalona administra un nuevo fármaco contra la ELA que prolonga la supervivencia de personas que padecen un determinado tipo de esta enfermedad, desde la Fundación Catalana de ELA Miquel Valls, y tras consultar con otros hospitales y expertos de referencia, queremos informar y dejar muy claro que el tratamiento al que se hace referencia es un fármaco exclusivamente indicado para pacientes con ELA con mutación SOD1, un subgrupo muy pequeño en comparación con el conjunto de personas diagnosticadas con esta enfermedad.

Este tratamiento ya fue aprobado por la EMA en mayo de 2024 y, un año más tarde, por la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios. Cabe tener en cuenta que, de los pocos pacientes que presentan este tipo de ELA genética (aproximadamente un 2% de los casos totales de ELA, es decir, 14-15 pacientes en Cataluña de los aproximadamente 100 de toda España), algunos ya estaban recibiendo en otros hospitales catalanes desde hace cerca de dos años el tratamiento mencionado en las noticias gracias a un Early Access Program, es decir, un programa de acceso temprano al fármaco financiado por el laboratorio promotor del ensayo clínico.

Por este motivo, queremos remarcar que este tipo de noticias debe comunicarse con mucha cautela, ya que se trata de una terapia que solo puede beneficiar a un subgrupo muy reducido de personas con una mutación genética muy específica. Este fármaco ha demostrado ralentizar la progresión de la enfermedad, pero no representa una cura. Al mismo tiempo, ha puesto de manifiesto la importancia de realizar estudios genéticos para identificar a los pacientes con estas alteraciones como primer paso, y abre la puerta a continuar investigando nuevas posibilidades terapéuticas para la ELA y otras enfermedades de la motoneurona en el ámbito de los oligonucleótidos antisentido.

Como entidad que representa a las personas afectadas de ELA en Cataluña, consideramos imprescindible tratar este tipo de informaciones con el máximo rigor y responsabilidad, ya que una comunicación excesivamente simplificada y fuera de contexto puede generar falsas expectativas y un impacto emocional negativo en las personas afectadas y sus familias. La información sobre temática médica debe ser siempre precisa, contextualizada y respetuosa con la realidad del colectivo sobre el que se habla.

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Autoinmunidad en la ELA: un nuevo componente identificado por primera vez en una enfermedad muy compleja

El 1 de octubre de este año se publicó en la revista Nature un artículo del Dr. T. Michaelis del Centro para la Autoinmunidad y la Inflamación, que forma parte del Instituto de Inmunología de La Jolla, California, Estados Unidos. Este artículo se titula: “Respuesta autoinmune a la proteína C9orf72 en la Esclerosis Lateral Amiotrófica (ELA)”. El artículo es tan interesante como denso y debe leerse con calma para captar todos los matices. A continuación explicaré de forma sencilla y divulgativa qué han encontrado en este trabajo y qué implicaciones indican los autores que podría tener en el futuro.

Antes de comenzar con la explicación, sin embargo, quisiera hacer una parada en el camino para reflexionar sobre cómo se divulgó esta noticia por los medios de comunicación. Como he dicho, el artículo tiene matices, al igual que el lenguaje, y modificar algunas palabras de una frase puede hacer que su sentido cambie totalmente. En este sentido, algunos medios de comunicación publicaron titulares que podrían dar lugar a malentendidos, mientras que otros directamente escribieron titulares sensacionalistas que sacaban totalmente de contexto lo que se explica en el artículo. He clasificado los titulares en tres grupos para hacer más visible este hecho, siendo los sensacionalistas los mayoritarios:

  • Titulares fieles a la información del artículo:
    • “La ELA parece tener un componente autoinmune” de la agencia EFE y publicado por Swissinfo y por el Diario de León.
    • “La ELA podría tener un componente autoinmune” publicado por la Asociación ELA Andalucía.
  • Titulares que, aunque correctos, pueden dar lugar a malentendidos:
    • “Hallan pruebas de que la ELA actúa como una enfermedad autoinmune, lo que abre una vía a posibles nuevos tratamientos” publicado por ElDiario.es.
    • “Descubierta por primera vez una proteína que causa una reacción autoinmune en la ELA” publicado por La Vanguardia.
  • Titulares sensacionalistas que sacan el artículo de contexto:
    • “Descubren que la ELA es una enfermedad autoinmune” publicado por La Razón.
    • “Un estudio sugiere que la ELA es una enfermedad del sistema inmunológico” publicado por ABC.
    • “La ELA, ¿otra patología autoinmune? Científicos apuntan a un cambio de paradigma” publicado por El Confidencial.
    • “Un estudio desvela que la ELA es una enfermedad autoinmune y abre la puerta a nuevos tratamientos” publicado por Telecinco.

Todos entendemos que los titulares de los artículos deben llamar la atención para que la gente quiera leer, pero en ciencia hay que ir con mucho cuidado con lo que se afirma, ya que muchas veces las cosas son demasiado complejas para resumirlas en una sola frase. Desde aquí quisiera encorajar a quienes escriben las noticias a tener más precaución con los titulares, dado que pueden tener una repercusión importante en la sociedad. Por otra parte, quiero animar a todos a ir más allá del titular y leer las noticias completas, aunque sea de forma rápida y en diagonal, ya que así será más complicado que nos induzcan a error.

Ahora sí, centrándonos en el artículo científico publicado por el Dr. T. Michaelis et al., sabemos que la inflamación es un proceso característico en las regiones afectadas por las enfermedades neurodegenerativas. Diversos estudios previos ya habían sugerido una participación del sistema inmune en la ELA, pero ninguno había identificado hasta ahora un autoantígeno claro como el que describe este trabajo. La hipótesis de la que parten los autores es que los linfocitos T, un tipo de célula defensiva que patrulla buscando posibles amenazas, podrían contribuir a la rápida pérdida de neuronas en la ELA al reconocer algún elemento propio.

El hecho de que una célula del sistema inmune reconozca una molécula propia del mismo organismo no implica necesariamente una enfermedad autoinmune. Este fenómeno se denomina autoinmunidad, pero para que una enfermedad sea considerada autoinmune, ese reconocimiento y la respuesta resultante deben ser la causa principal de la patología. En varias enfermedades se pueden observar respuestas autoinmunes como un elemento más de la patología, sin que eso signifique que la enfermedad sea, en esencia, autoinmune. Esta distinción es fundamental para entender el trabajo publicado.

Para comprobar su hipótesis, los autores analizaron muestras de sangre (PBMC) de 40 personas con ELA y 28 controles sanos; expandieron en el laboratorio las células raras y, después de reestimularlas con fragmentos de proteínas, midieron la secreción de IFNγ, IL-5 e IL-10 mediante diversos ensayos.

En este estudio observaron que los diferentes tipos de linfocitos T se encontraban en distintas proporciones en pacientes con ELA al comparar los perfiles de las células sanguíneas con muestras control. Cuando expusieron estas células a fragmentos de proteínas muy importantes en la ELA, como TDP-43 o SOD1, no observaron que las células de los pacientes reaccionaran más que las de los controles. En cambio, los linfocitos T de pacientes con ELA sí reaccionaron significativamente más al estar expuestos a fragmentos de la proteína C9orf72.

Para entender la respuesta que daban las células, midieron tres moléculas: una pro-inflamatoria (IFNγ), una antiinflamatoria (IL-5) y otra que, según el contexto, es pro- o antiinflamatoria (IL-10). Curiosamente, en pacientes con ELA había más pacientes que tenían una respuesta antiinflamatoria donde las moléculas que más aumentaban eran IL-5 o IL-10 (68,4% combinando ambas respuestas), mientras que en los controles la respuesta proinflamatoria de IFNγ era mayoritaria (54,9%). Además, este tipo de respuesta parece ser específica de la ELA, ya que las células de pacientes con Alzheimer o Parkinson no muestran la misma polarización; en esos dos casos, la respuesta frente a C9orf72 fue principalmente proinflamatoria mediada por IFNγ.

Cabe tener presente, sin embargo, que la IL-10 tiene doble cara: puede modular la inflamación de manera protectora, pero también puede inhibir respuestas inmunitarias necesarias en determinados contextos. Por ello, la presencia de una respuesta IL-10 no implica que sea siempre antiinflamatoria, pero considerando el tipo celular y el contexto, a priori podríamos relacionar más esta respuesta con la de la IL-5 que con la de la IFNγ.

Otro punto interesante del artículo es respecto a los pacientes que tienen variantes genéticas en C9orf72, el gen afectado en la mayoría de pacientes (~40% de los casos) que presentan ELA familiar en Europa, que representan un 5-10% de los casos totales. Estos pacientes tenían significativamente una mayor reacción autoinmune mediada por las moléculas antiinflamatorias (IL-5 e IL-10), mientras que no había una diferencia significativa en cuanto a la respuesta proinflamatoria (IFNγ).

Para terminar con los resultados del artículo, también hallaron que los pacientes que, según un modelo predictivo, tienen un tiempo de supervivencia más prolongado presentan niveles significativamente más altos de la respuesta mediada por la IL-10, muy probablemente gracias a su función antiinflamatoria.

En resumen, en el artículo se ha identificado un elemento que da lugar a una respuesta inmunitaria que podría influir en la progresión de los pacientes y que podría estar presente desde las fases iniciales de la enfermedad, aunque en principio nada demuestra que pueda ser la causa. Hay tanto respuesta proinflamatoria como antiinflamatoria, siendo esta segunda mayoría en pacientes con ELA. Esto indica que la respuesta inmune no tiene por qué ser necesariamente perjudicial. Los autores plantean la hipótesis de que, al inicio de la enfermedad, la respuesta podría ser protectora (antiinflamatoria) y que posteriormente podría virar hacia una respuesta proinflamatoria que acelera la progresión y contribuye a la muerte de neuronas y oligodendrocitos debido a la alteración del equilibrio inflamatorio. Aun así, estas son hipótesis que requieren comprobación experimental y mecanismo adicional.

Este estudio abre nuevas líneas de investigación —mecanismos, vías y tipos celulares implicados— y plantea la posibilidad teórica de estrategias terapéuticas específicas basadas en la modulación de respuestas específicas de ciertos subgrupos de linfocitos T. Pero cabe recordar que se trata de pistas iniciales: la traducción de estos hallazgos a tratamientos efectivos requerirá datos mecanísticos sólidos y ensayos clínicos rigurosos.traducció d’aquestes troballes a tractaments efectius requerirà dades mecanístiques sòlides i assajos clínics rigorosos.

Pol Mengod Soler

Investigador Predoctoral al grup de Neurogenètica i Malalties Neurològiques del Centre d’Investigació Biomèdica de Bellvitge.

Referències:

  1. Tanner Michaelis, Cecilia S Lindestam Arlehamn, Emil Johansson, April Frazier, James D Berry, Merit Cudkowicz, Namita A Goyal, Christina Fournier, Allison Snyder, Justin Y Kwan, Jody Crook, Elizabeth J Phillips, Simon A Mallal, John Ravits, Karen S Marder, John Sidney, David Sulzer, Alessandro Sette. Autoimmune response to C9orf72 protein in amyotrophic lateral sclerosis. Nature. 2025 Oct 1. [Epub ahead of print]. doi:10.1038/s41586-025-09588-6. PubMed PMID: 41034581.
  2. Swissinfo (Suiza)
    Agencia EFE. La ELA parece tener un componente autoinmune. Swissinfo [Internet]. 2025 oct 1 [citado 2025 oct 9]; Disponible en: https://www.swissinfo.ch/spa/la-ela-parece-tener-un-componente-autoinmune/90099939
  3. Diario de León (España)
    Agencia EFE. La ELA puede tener un componente autoinmune. Diario de León [Internet]. 2025 oct 1 [citado 2025 oct 9]; Disponible en: https://www.diariodeleon.es/sociedad/251001/2061551/ela-componente-autoinmune.html
  4. ELA Andalucía
    Asociación ELA Andalucía. La ELA podría tener un componente autoinmune [Internet]. 2025 oct 1 [citado 2025 oct 9]. Disponible en: https://www.elaandalucia.es/la-ela-podria-tener-un-componente-autoinmune/
  5. ElDiario.es
    Hallan pruebas de que la ELA actúa como enfermedad autoinmune. ElDiario.es [Internet]. 2025 oct 1 [citado 2025 oct 9]. Disponible en: https://www.eldiario.es/sociedad/hallan-pruebas-ela-actua-enfermedad-autoinmune-abre-via-posibles-nuevos-tratamientos_1_12647508.html
  6. La Vanguardia
    Descubierta por primera vez proteína causa reacción autoinmune en ELA. La Vanguardia [Internet]. 2025 oct 1 [citado 2025 oct 9]. Disponible en: https://www.lavanguardia.com/ciencia/20251001/11115586/descubierta-primera-vez-proteina-causa-reaccion-autoinmune-ela.html
  7. La Razón
    Descubren que ELA es enfermedad autoinmune. La Razón [Internet]. 2025 oct 1 [citado 2025 oct 9]. Disponible en: https://www.larazon.es/salud/descubren-que-ela-enfermedad-autoinmune_2025100168dd23cc771e4a2d53269c65.html?outputType=amp
  8. ABC
    Estudio sugiere que ELA es una enfermedad del sistema inmunológico. ABC [Internet]. 2025 oct 1 [citado 2025 oct 9]. Disponible en: https://www.abc.es/salud/enfermedades/estudio-sugiere-ela-enfermedad-sistema-inmunologico-20251001140130-nt.html
  9. El Confidencial
    La ELA, ¿otra patología autoinmune? El Confidencial [Internet]. 1 oct 2025 [citado 2025 oct 9]. Disponible en: https://www.elconfidencial.com/salud/2025-10-01/la-ela-otra-enfermedad-autoinmune_4219958/
  10. Telecinco
    Estudio afirma que ELA es enfermedad autoinmune, abre nuevas vías terapéuticas. Telecinco Noticias [Internet]. 2025 oct 1 [citado 2025 oct 9]. Disponible en: https://www.telecinco.es/noticias/salud/20251001/estudio-ela-enfermedad-autoinmune-nuevos-tratamientos_18_016746841.html
  11. National Academies of Sciences, Engineering, and Medicine. Chapter 2: Background on Autoimmune Diseases. In: Enhancing NIH Research on Autoimmune Disease. Washington (DC): National Academies Press (US); 2022. doi:10.17226/26554. Available from: https://www.ncbi.nlm.nih.gov/books/NBK605884/
  12. Iacoangeli A, Al Khleifat A, Jones AR, Sproviero W, Shatunov A, Opie-Martin S, Alzheimer’s Disease Neuroimaging Initiative, Morrison KE, Shaw PJ, Shaw CE, Fogh I, Dobson RJ, Newhouse SJ, Al-Chalabi A. C9orf72 intermediate expansions of 24–30 repeats are associated with ALS. Acta Neuropathol Commun. 2019 Jul 17;7(1):115. doi:10.1186/s40478-019-0724-4.

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El Ministerio de Sanidad aprueba la financiación de Tofersen, el primer tratamiento dirigido a una causa genética de la ELA

El Ministerio de Sanidad ha anunciado la aprobación de la financiación de Tofersen, comercializado como Qalsody®, un tratamiento innovador para la esclerosis lateral amiotrófica (ELA). Esta decisión sitúa a España entre los primeros países europeos en incorporar esta terapia en el sistema público de salud.

Tofersen es el primer fármaco aprobado en la Unión Europea que actúa directamente sobre una causa genética conocida de la ELA: las mutaciones en el gen SOD1, responsables de una forma hereditaria de la enfermedad que afecta aproximadamente al 2% de las personas diagnosticadas. Estas mutaciones provocan la acumulación anómala de una proteína tóxica que daña las neuronas motoras, esenciales para el control del movimiento muscular.

El fármaco actúa mediante un mecanismo de silenciamiento génico que reduce la producción de esta proteína, con el objetivo de preservar la función neuronal y ralentizar la progresión de la enfermedad. Tofersen representa una de las primeras terapias dirigidas a una causa genética específica de la ELA, marcando un avance significativo en el abordaje personalizado de esta patología neurodegenerativa.

El uso del medicamento requiere la identificación previa de la proteína SOD1 mutada mediante una prueba disponible en los centros hospitalarios de referencia en ELA.

El medicamento fue autorizado por la Agencia Europea de Medicamentos (EMA) en mayo de 2024 bajo “circunstancias excepcionales”, dada la rareza de la enfermedad y la disponibilidad limitada de datos clínicos. Tofersen también cuenta con la designación de medicamento huérfano, en reconocimiento a su valor terapéutico en condiciones de gran necesidad médica no cubierta. La EMA revisará anualmente la nueva información disponible y actualizará la ficha técnica cuando sea necesario.

La Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS) publicó el 19 de mayo de 2025 el informe de posicionamiento terapéutico de este medicamento, considerando Tofersen como una opción terapéutica para el tratamiento de adultos con ELA asociada a una mutación en el gen de la proteína superóxido dismutasa 1 (SOD1). Se ha demostrado un efecto en biomarcadores relacionados con su mecanismo de acción. La confirmación formal del beneficio clínico requerirá datos adicionales de eficacia y seguridad más maduros, así como la reevaluación anual de la evidencia generada.

El medicamento se incluirá en la prestación farmacéutica del Sistema Nacional de Salud y supone una innovación en un área terapéutica donde no se habían producido incorporaciones farmacológicas desde los años 90.

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Se descubre una nueva mutación genética posible causante de la ELA

Investigadores del Grupo de Enfermedades Neuromusculares y del Grupo de Neurobiología de las Demencias del Instituto de Investigación Sant Pau (IR Sant Pau) y la Unidad de Memoria del Hospital de Sant Pau, liderados por el neurólogo Dr. Ricard Rojas-García, han identificado una nueva mutación en el gen ARPP21 que podría ser causante de la Esclerosis Lateral Amiotrófica (ELA).

En concreto, se trata de una mutación compartida (c.1586C>T; p.Pro529Leu) en el gen ARPP21 que codifica por una proteína de unión a ARN y se ha encontrado en un total de 10 pacientes con ELA de 7 familias no relacionadas en una región al sudeste de la comunidad autónoma de La Rioja.

La investigación se inició tras detectar un número inusualmente alto de casos de ELA en La Rioja, concretamente en la región sudeste de la comunidad autónoma. El número de casos identificados en la zona, especialmente familiares, y la incidencia mínima calculada superaba considerablemente el número de casos esperados durante el período de estudio teniendo en cuenta los datos de incidencia habituales, que suelen estar entre dos y tres casos por cada 100.000 habitantes anualmente.

«Nos dimos cuenta de que había muchos pacientes de esta zona, de pueblos muy cercanos, lo que llamó mucho la atención», explica el dr.Ricard Rojas-García, investigador del Grupo de Enfermedades Neuromusculares del IR y uno de los principales autores del estudio.

Entre el 5% y el 10% de los casos de ELA tienen antecedentes familiares de la enfermedad, y en el 30% de estos casos, no se ha podido identificar una causa genética subyacente después de un estudio exhaustivo de los genes conocidos relacionados hasta el día de hoy con la ELA. El objetivo de los investigadores de Sant Pau fue identificar nuevos genes relacionados con la ELA en casos donde las pruebas genéticas resultaron negativas, motivados por una incidencia significativamente aumentada de ELA en esta pequeña región geográfica del Estado español.

Los científicos realizaron una secuenciación del genoma completo en un grupo de 12 pacientes con ELA (5 de ellos con antecedentes familiares) de esa área única. El estudio se amplió para incluir a miembros de familias afectadas y casos adicionales de una región circundante más amplia. La mutación identificada en ARPP21 no se había encontrado en otros genes causantes de ELA. Este descubrimiento sugiere fuertemente que ARPP21 es un nuevo gen causante de ELA.

La región sudeste de la comunidad riojana es un área de 1219,42  km². Entre 2009 y 2022, tenía una población media de 43.433, de los cuales 31-324 tenían más de 18 años. La densidad de población era de 35,62 habitantes/km². Se trata de una zona con una elevada tasa de emigración por lo que puede haber casos en el resto del Estado.

Teniendo en cuenta una incidencia media de ELA de 1,4-2,47 casos/100 000 personas/año, se calcularon un número esperado de casos de 0,44-0,77 por año en esta área, equivalente a 5-10 pacientes durante el período de estudio (2009-2022). En referencia a los casos de ELA de tipo familiar, suponiendo una frecuencia del 5-10%, el número esperado de casos en el área sería de 0,02-0,08 caso/año o un caso nuevo cada 12,5- 50 años.

Sin embargo, entre 2009 y 2022, en Sant Pau se visitaron 15 pacientes del área de estudio que cumplían los criterios diagnósticos de ELA. 7 de los 15 (46,6%) tenían antecedentes familiares de ELA y se consideraron como posibles casos familiares. Se descartaron mutaciones conocidas causantes de esta enfermedad mediante el análisis de secuenciación del exoma o un panel de genes personalizados.

El dr. Dols-Icardo considera que estos hallazgos podrían abrir nuevas vías para el diagnóstico y tratamiento de la ELA. La identificación de ARPP21 como gen causante subraya la importancia de seguir investigando en áreas geográficas específicas para descubrir nuevos factores genéticos.

IMPLICACIONES GLOBALES:

Aunque este descubrimiento se ha realizado en una región específica del Estado español, los investigadores creen que podría tener implicaciones globales. «Esto abre la puerta a que otros equipos de investigación a nivel mundial revisen sus bases de datos y pacientes para ver si esta mutación también está presente en otros lugares», explican.

El descubrimiento del nuevo gen asociado a la ELA no sólo permitirá un mejor diagnóstico y consejo genético para las familias afectadas, sino que también abre nuevas vías de investigación sobre el funcionamiento de esta proteína específica y su relación con la enfermedad.

Este avance destaca la importancia de la investigación genética en la comprensión y tratamiento de enfermedades raras y pone de manifiesto la necesidad de seguir explorando las causas genéticas de la ELA para desarrollar tratamientos más efectivos en el futuro.

Articulo de referencia, Dols-Icardo O, Carbayo Á, Jericó I, et al Identification of a pathogenic mutation in ARPP21 in patients with amyotrophic lateral sclerosis Journal of Neurology, Neurosurgery & Psychiatry Published Online First: 02 July 2024: https://jnnp.bmj.com/content/early/2024/07/02/jnnp-2024-333834

Noticia original de l’Institut de Recerca Sant Pau: https://www.recercasantpau.cat/actualitat/investigadors-de-sant-pau-descobreixen-un-nou-gen-que-causa-ela/

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Un estudio identifica que la interacción de dos proteínas podría ayudar a detener el avance de la ELA

Investigadores de la Western University de Londres, en Ontario (Canadá), publican un estudio con resultados positivo en relación a encontrar cómo detener el avance de la Esclerosis Lateral Amiotrófica (ELA). Esta investigación identificó que la interacción entre dos proteínas podría ser clave en el camino contra esta enfermedad.

Publicado en la prestigiosa revista científica Brain, el estudio destaca que una proteína llamada TDP-43, que ya se sabía que está presente en casi todas las personas diagnosticadas con ELA, es la responsable de que se formen grupos anormales dentro de las células, provocando la muerte de éstas. Paralelamente, se ha descubierto también que otra proteína, la RGNEF, tiene funciones opuestas en la TDP-43. La investigación canadiense ha identificado que un fragmento específico de la RGNEF, llamada NF242, puede atenuar los efectos tóxicos de la TDP-43, y que cuando ambas proteínas interactúan entre sí eliminan esta toxicidad y reduce el daño, previniendo la muerte de la célula.

Este estudio abre camino para continuar trabajando en otras investigaciones relacionadas con la ELA e incluso otras enfermedades neurodegenerativas. Los resultados son prometedores y positivos según los investigadores especializados en ELA, que consideran que es un paso más para tener información detallada sobre la enfermedad y encontrar así una posible cura.

Se puede leer el artículo entero en la Revista Brain: https://doi.org/10.1093/brain/awae078

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Se recomienda la aprobación en Europa de un tratamiento para personas afectadas de ELA con una mutación en el gen SOD1

La EMA (La Agencia Europea del Medicamento) ha recomendado conceder una autorización de comercialización en la Unión Europea para una nueva terapia en el tratamiento de pacientes adultos con esclerosis lateral amiotrófica (ELA).

Este fármaco, llamado Qalsody (tofersen) está indicado para el tratamiento de personas diagnosticadas con ELA que tienen una mutación en el gen de la superóxido dismutasa 1 (SOD1). Esta mutación afecta aproximadamente el 2% de las personas que viven con ELA, la afección es causada por una mutación (cambio) genético que conduce a la producción de enzimas SOD1 defectuosas, lo que provoca la muerte de las células nerviosas.

Qalsody es un oligonucleótido antisentido que se une al ARNm del gen SOD1 para reducir la producción de la proteína SOD1. Al reducir la cantidad de proteína SOD1 defectuosa, se espera que este medicamento mejore los síntomas de la ELA.

La opinión del comité de medicamentos para uso humano (CHMP) de la EMA, grupo encargado es estas recomendaciones, se basa en la totalidad de la evidencia de resultados en que se observaron reducciones de aproximadamente el 60 % en las concentraciones plasmáticas de NfL en pacientes que recibieron Qalsody en comparación con el grupo de placebo, lo que sugiere una reducción de la lesión neuronal. También se observó una mejora numérica en las capacidades físicas de los pacientes que recibieron Qalsody en comparación con los participantes del estudio que recibieron placebo.

El CHMP solicitará la presentación de datos después de la autorización para caracterizar mejor la eficacia y seguridad a largo plazo de Qalsody, sobre la base de un estudio de extensión abierto a largo plazo, la colaboración con dos registros de enfermedades y un estudio observacional basado en registros. Además, se investigará si el uso de Tofersen puede retrasar o incluso prevenir la aparición de ELA clínicamente manifestada en pacientes con ELA SOD1 presintomática.

La recomendación hecha es la de una autorización de comercialización en circunstancias excepcionales. Esta vía de autorización permite a los pacientes acceder a medicamentos sobre los cuales no se pueden obtener datos completos en condiciones normales de uso, porque hay muy pocos pacientes con la enfermedad.

La opinión adoptada por el CHMP es un paso intermedio en el camino de Qalsody hacia el acceso de los pacientes. Esta opinión se enviará ahora a la Comisión Europea para que adopte una decisión sobre la autorización de comercialización en toda la UE. Una vez concedida esta autorización de comercialización, las decisiones sobre el precio y el reembolso se tomarán a nivel de cada Estado miembro, teniendo en cuenta el papel potencial o el uso de este medicamento en el contexto del sistema nacional de salud de ese país.

Fuente: https://www.ema.europa.eu/en/news/new-treatment-rare-motor-neurone-disease-recommended-approval

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Descifran las conexiones cerebrales entre la esclerosis lateral amiotrófica (ELA) y la demencia frontotemporal

Un grup de científics de diversos hospitals i centres de recerca de Catalunya, liderats pels Drs. Álvaro Carbayo i Ricard Rojas, investigadors del Grup de Malalties Neuromusculars de l’Institut de Recerca Sant Pau, en col·laboració amb el Dr. Sergi Borrego-Écija i la Dra. Ellen Gelpi, del grup de malaltia d’Alzheimer i altres trastorns cognitius i el Banc de Teixits Neurològics del IDIBAPS, han publicat un estudi a la revista Brain que revela connexions entre dues malalties cerebrals devastadores: l’esclerosi lateral amiotròfica (ELA) i la demència frontotemporal.

L’estudi examina la relació i l’espectre complet d’aquestes dues malalties neurodegeneratives, que comparteixen més similituds de les que es pensava inicialment. L’ELA, que és una malaltia que afecta a les neurones motores, i la demència frontotemporal, caracteritzada per problemes cognitius i conductuals, mostren un espectre clínic, genètic i patològic comú, tot i que molt heterogeni, segons explica el Dr. Ricard Rojas, investigador de l’IR Sant Pau i cap de la Unitat de malalties neurodegeneratives del Servei de Neurologia de l’Hospital de Sant Pau.

Un grupo de científicos de diversos hospitales y centros de investigación de Cataluña, liderados por los Dres. Álvaro Carbayo y Ricard Rojas, investigadores del Grupo de Enfermedades Neuromusculares del Instituto de Investigación Sant Pau, en colaboración con el Dr. Sergi Borrego-Écija y la Dra. Ellen Gelpi, del grupo de enfermedad de Alzheimer y otros trastornos cognitivos y el Banco de Tejidos Neurológicos del IDIBAPS, han publicado un estudio en la revista Brain que revela conexiones entre dos enfermedades cerebrales devastadoras: la esclerosis lateral amiotrófica (ELA) y la demencia frontotemporal.

El estudio examina la relación y el espectro completo de estas dos enfermedades neurodegenerativas, que comparten más similitudes de las que se pensaba inicialmente. La ELA, que es una enfermedad que afecta a las neuronas motoras, y la demencia frontotemporal, caracterizada por problemas cognitivos y conductuales, muestran un espectro clínico, genético y patológico común, aunque muy heterogéneo, según explica el Dr. Ricard Rojas, investigador del IR Sant Pau y jefe de la Unidad de enfermedades neurodegenerativas del Servicio de Neurología del Hospital de Sant Pau.

Estudios clínicos revelaron que hasta el 50% de los pacientes con ELA pueden desarrollar síntomas cognitivos y de comportamiento y, en concreto, entre un 10 y un 15% cumplen los criterios diagnósticos para la demencia frontotemporal. Ahora se ha podido comprobar, mediante el estudio neuropatológico de una gran serie de casos de ELA, que en realidad la cifra puede ser mucho mayor: el 35,5% de los casos presentaban también características patológicas de demencia frontotemporal. Los hallazgos muestran que la agregación patológica de la proteína TDP-43 estaba presente en un 93,6% de los casos de ELA y era más extensa en aquellos con la coexistencia patológica de demencia frontotemporal.

Aunque se sabe que la mayoría de los casos comparten la presencia de agregados de la proteína TDP-43, el estudio pone de manifiesto la marcada heterogeneidad de las características neuropatológicas, sugiriendo posibles mecanismos fisiopatológicos distintos. Hay que tener en cuenta que, actualmente, la identificación de estas proteínas se hace post mortem, en ausencia de un biomarcador preciso.

«Los estudios neuropatológicos y la correlación con las características clínicas de los pacientes nos ayudan a ampliar nuestro conocimiento sobre la base de enfermedades como la ELA y la demencia frontotemporal, abriendo puertas a futuros estudios sobre biomarcadores y terapias específicas», indica el Dr. Carbayo, autor principal del estudio.

En la investigación se incluyeron todos los casos que cumplían los criterios neuropatológicos de demencia frontotemporal del Banco de Tejidos Neurológicos del Biobanco FRCB-IDIBAPS-Hospital Clínic de Barcelona entre 1994 y 2022, independientemente de su último diagnóstico clínico. Se revisaron, de forma retrospectiva, los datos clínicos y neuropatológicos, pudiendo analizarse las principales características clínicas, genéticas y patogénicas, comparando los grupos de pacientes con y sin cambios patológicos de demencia frontotemporal, intentando definir subgrupos específicos.

“Hemos observado una heterogeneidad asombrosa en la presentación clínica y las características patológicas y genéticas de los pacientes, con una mayor frecuencia de demencia frontotemporal que la descrita en otras series”, en palabras del Dr. Carbayo.

Desde su punto de vista, estos resultados ponen de relieve la importancia de la colaboración interdisciplinaria entre los profesionales y las unidades de ELA y demencia frontotemporal. “Es crucial que trabajemos conjuntamente para entender mejor este espectro de enfermedades neurodegenerativas y para atender mejor a nuestros pacientes. De hecho, en Sant Pau ya estamos trabajando con esta estructura desde hace 6 o 7 años”, concluye el Dr. Carbayo.

Artículo de referencia: Álvaro Carbayo, Sergi Borrego-Écija, Janina Turon-Sans, Elena Cortés-Vicente, Laura Molina-Porcel, Jordi Gascón-Bayarri, Miguel Ángel Rubio, Mónica Povedano, Josep Gámez, Javier Sotoca, Raúl Juntas-Morales, Miriam Almendrote, Marta Marquié, Raquel Sánchez-Valle, Ignacio Illán-Gala, Oriol Dols-Icardo, Sara Rubio-Guerra, Sara Bernal, Marta Caballero-Ávila, Ana Vesperinas, Ellen Gelpi, Ricard Rojas-García, Clinicopathological correlates in frontotemporal lobar degeneration: motor neuron disease spectrum, Brain, 2024;, awae011, https://doi.org/10.1093/brain/awae011

Fuente: www.recercasantpau.cat

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Resultados de ADORE (edaravona), ensayo con paciente de ELA: no ha cumplido con los criterios de valoración claves.

La farmacéutica Ferrer, la cual llevaba realizando el ensayo clínico de fase III ADORE, con una formulación oral de edaravona, en pacientes con Esclerosis Lateral Amiotrófica (ELA), ha comunicado sobre los resultados de este ensayo:

Ferrer informa que el ensayo clínico de fase III ADORE (EudraCT 2020-003376-40 / NCT05178810) con una formulación oral de edaravona (FAB122) en pacientes con esclerosis lateral amiotrófica (ELA) no alcanzó los criterios de valoración primarios ni los secundarios clave.

El ensayo clínico ADORE es un estudio de fase III multicéntrico, internacional, doble ciego, aleatorizado y controlado por placebo, para investigar la eficacia y la seguridad de 100 mg de una formulación oral de edaravona (FAB122) una vez al día, en pacientes con ELA, durante 48 semanas. Los participantes fueron asignados de forma aleatoria para recibir el FNP122 o placebo en una proporción de 2 a 1, mientras continuaban recibiendo su tratamiento estándar habitual para la ELA. El estudio se llevó a cabo con el apoyo de TRICALS, la mayor iniciativa europea de investigación para encontrar una cura para la ELA.

Los datos de ADORE muestran que el producto no mostró un beneficio significativo sobre el placebo en pacientes con ELA en la ralentización de la progresión de la enfermedad, medida a partir del cambio en la puntuación inicial en la escala ALSFRS-R, después de 48 semanas de dosificación diaria con la formulación oral de edaravona. Tampoco se observó ninguna mejora sobre el placebo en la supervivencia a largo plazo, medida por CAFS a las 48 semanas y 72 semanas para el subgrupo de pacientes. Los resultados del estudio también concluyeron que el producto ha demostrado ser seguro y bien tolerado.

Tatjana Naranda, Chief R&D Officer de Ferrer, explica que “estamos decepcionados con este resultado y nos gustaría dar las gracias a las personas con ELA, cuidadores, investigadores y personal del estudio por su participación en el ensayo clínico ADORE. Aunque los resultados no son los que esperábamos, nuestra investigación y trabajo para avanzar en terapias potencialmente transformadoras en áreas de alta necesidad clínica no cubierta para personas con ELA no se detendrá”.

Prof. Leonard H. van den Berg, presidente de TRICALS, Profesor de Neurología en el Centro Médico Universitario de Utrecht, Países Bajos, y Principal Investigador del ensayo clínico, afirma: “Desde TRICALS esperábamos un resultado diferente del estudio ADORE y nos decepciona que éste no sea el resultado positivo que todos deseábamos. Seguiremos haciendo todo lo posible para encontrar un tratamiento para la ELA lo antes posible. Queremos agradecer a todos los pacientes que dedicaron su tiempo y esfuerzo a este ensayo y a Ferrer por la buena colaboración que esperamos que se repita en el futuro”.

La compañía anuncia también la finalización de la extensión del ensayo clínico (Open label extension), llamada ADOREXT (EudraCT 2022-003050-32/ NCT05866926), por la falta de eficacia de la formulación oral de edaravona (FAB122).

La Esclerosis Lateral Amiotrófica (ELA)1, enfermedad neuromotora más frecuente, es un trastorno neurodegenerativo de las neuronas motoras del cerebro y de la médula, causando progresivamente parálisis, hasta provocar la muerte, normalmente de 2 a 5 años después del diagnóstico. La ELA es una enfermedad rara con una etiología multifactorial cuyo mecanismo patogénico no se conoce todavía de forma precisa. La ELA aparece típicamente en personas de entre 40 y 70 años, siendo más frecuente en hombres que en mujeres, y se distingue entre dos tipos: la ELA familiar, que afecta al 10-15% de los pacientes y la ELA esporádica, que afecta al 85-90% de ellos.

1 Masrori P, Van Damme P. Amyotrophic lateral sclerosis: a clinical review. Eur J Neurol. 2020;27(10):1918-1929.

Fuente: https://ferrer.com/ca/resultats-assaig-ADORE-ELA

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Conoce NeuroHubLab, el laboratorio de investigación que estudia la ELA y otras enfermedades neurológicas.

El Laboratorio hub de Neurología (NeuroHubLab) es el laboratorio de investigación del Servicio de Neurología del Hospital Universitario de Bellvitge, y está integrado dentro del Grupo de Enfermedades Neurológicas y Neurogenética del Hospital Universitario de Bellvitge y del Instituto de Investigación Biomédica de Bellvitge (IDIBELL). Es un laboratorio básico y traslacional enfocado en la investigación de vanguardia, orientada a comprender, diagnosticar y encontrar tratamientos efectivos para diversos trastornos neurológicos que afectan el cerebro, la médula espinal y el sistema nervioso, como es la ELA.

El laboratorio reúne a un equipo de neurocientíficos, médicos, bioinformáticos y técnicos capacitados que trabajan en colaboración para desentrañar las complejidades de las enfermedades neurológicas. Su misión es avanzar las fronteras de la neurociencia, mejorar la atención al paciente y, en última instancia, generar un impacto positivo en las vidas de quienes se ven afectados por estas afecciones.

La creación de NeuroHubLab, el “Laboratorio hub de Neurología”, surge de la fusión del grupo clínico “Enfermedades Neurológicas y Neurogenética” (IP: Dr. Antonio Martínez Yélamos) con el grupo de investigación básica “Neuropatología” (IP: Dr. Isidro Ferrer). Estos grupos comenzaron a entrelazarse durante la tesis doctoral de Pol Andrés Benito sobre alteraciones moleculares en el espectro ELA-DFT, con el apoyo de la Dra. Mónica Povedano y el Dr. Isidro Ferrer.

Durante más de 8 años, estas colaboraciones incluyeron publicaciones, estancias, intercambios y proyectos conjuntos, dando como resultado una colaboración más estrecha entre la investigación básica y la clínica, abordando todas las perspectivas necesarias. Esto ha supuesto el establecimiento de un nuevo modelo de investigación consolidado en el laboratorio, apuntando a mayores y más completos avances en el estudio y comprensión de enfermedades neurológicas, como la ELA.

Podéis seguir el trabajo y estudios de este grupo de investigación en su página web neurohublab.com.

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